El 13 de febrero dejé la agencia donde trabajé un poco más de 2 años para dedicarme de lleno a intentar ser lo más cercano a ese tipo de personas que admiro y me hacen pensar "qué suave su vida, qué divertido su trabajo, quiero ser como él".
Ahora estoy en la etapa inicial de eso. Cocinando mis proyectos, estructurando mis ideas, dibujando mucho y disfrutando la libertad. Por una parte siento que voy algo lento y me frustro un poco, pues mi cartera está casi vacía y debo vivir con lo básico, pero sé que todo es parte del proceso y quiero darle su tiempo.
Mis días los consumen: la etapa fetal de mi proyecto al que decidí nombrar "mi langosta voladora", algunos trabajos freelance que mi infalible buena suerte me ha mandado y la Ella tiene dos androides, que cada vez se vuelve algo más serio e importante para mí (justo ayer empezamos a grabar EP). Ah, y mis clases de serigrafía.
En este tiempo también he valorado más lo afortunado que soy con la gente a mi alrededor. Mi abuela y sus comidas me mantienen vivo, Polo me presta su computadora de tiempo completo (mi mac fue robada en un asalto), mi novia me apoya, me motiva, me reanima y me invita las entradas al cine, mi familia siempre está ahí y me dan la seguridad de que tengo un colchón donde caer y rebotar.
Les dejo otra foto que me gustó bastante; también en una de las salidas de la banda. Esto es en La Rumorosa un día que hacía mucho viento.







