27 de junio de 2008

Nada


Hoy me invitaron a un restaurante de comida china en el centro de la ciudad. Supuestamente era un café viejo, chiquito y feo; pero estaba bastante normal (y yo que llevé mi cámara y todo). La comida era más o menos rica, aunque a mí lo que más me gusta es el arroz blanco (¡con limón!) y eso está bueno casi en todos lados. Es raro cuando pides chop suey sin carne ni pollo; se te quedan viendo como si lo hubieras pedido con carne de dragón.

Al salir me encontré a un personaje típico de mi infancia: Don Severo; el dueño de la tiendita de la cuadra donde vivía de niño; recuerdo que casi no lo queríamos porque era amargado y sus papitas estaban rancias, pero me dio gusto verlo. Hasta pensé en tomarle una foto.

Cambiando de tema; esta semana fui esclavo musical de 3 canciones. Normalmente no soy de los que se obsesionan, pero algo me pasó con éstas que no he podido dejar de escucharlas. Lo peor es que no son canciones nuevas:

“Morrissey” de Leo García, una canción super, super gay, pero con coritos muy pegajosos.

“Lo simple” de Cosmonova. Ya sé que ya pasaron como 4 años, pero yo apenas acabo de escuchar el disco (no sé por qué no lo escuché antes).

“Tessellate” de Tokyo Police Club, porque es como si los Decemberists se hicieran post-punk.

Total, este post no es nada especial y sé que a nadie le importa saber dónde comí hoy o mis obsesiones musicales, pero tenía ganas de escribir.

Es viernes, el sol empieza a ponerse, traigo mis audífonos y me voy en camión a la casa. Es tiempo de apagar la computadora, checar mi salida e irme a olvidar.

24 de junio de 2008

Post Egocéntrico

Hoy me siento egocéntrico y voy a poner una foto mía en el blog.


Ese soy yo, bajando de una lomita. Con camiseta de niño y un avión en la cabeza.

Tengo suerte de caerme bien. Me gusta tenerme como amigo y pasar el tiempo juntos; aprovechar la oportunidad de viajar en camión o correr en calles aleatorias arriesgándonos a que me muerda una langosta.

Me gustan mis gustos y las cosas que hago; quedarme despierto hasta tarde grabando una canción o tomarle video a la hormigas.

Tengo la fortuna de llevarme bien conmigo, pero también soy afortunado de caerle bien a otras personas. Tengo amigos auténticos y disparatados, compañeros de trabajo que entienden mis chistes y una novia que me quiere como soy.

Si te caes bien tú, te cae bien el mundo.

Y eso que el mundo es bastante pesado.

19 de junio de 2008

Se fue


Y nunca regresó.

17 de junio de 2008

Soda de fresa

Nunca he tomado soda de fresa a lado de las vías de un tren.


No he jugado scrabble en la playa, ni me ha picado una abeja. Nunca he visto el atardecer en Corea, ni me he caído de un barco. Hasta la fecha, no he dormido debajo de la cama de un ciego, tampoco he comido sandía en un trailer. Nunca en he soñado con momias, ni he platicado con una anciana en el techo de mi casa. No he ido a un concierto de rap.

Son infinitas las cosas que no hemos hecho, y nunca sabremos qué se siente hasta vivirlas. Por eso, si tuviera que pedir un deseo frente a una vela en un pastel, pediría cosas nuevas, pediría coincidencias y circunstancias. Pediría llantas ponchadas, tormentas eléctricas y cursos de repostería en Texas. Pediría sucesos que me saquen de lo mismo y cerebro para aprovecharlo.

13 de junio de 2008

6 de junio de 2008

Dibujo 2


Eramos tan pequeños.

Dibujo

3 de junio de 2008

El circo humano es la respuesta a la vida

Rol el caracol despertó con ganas de que esta vez, sólo por esta vez, el pan no cayera con la mermelada hacia el suelo. Tocó un poco de cumbia en su piano de arroz (sopa de caracol, ¡eh!), esperando que no se le hiciera tarde para llegar al trabajo.

Después de tocar el piano, le quedó tiempo para leer (otra vez) una carta que su mamá le escribió cuando él era bebé y no sabía leer, pero hasta la fecha seguía sin entender la parte que dice “volar es resbalarse en el aire”.

Obviamente llegó tarde a trabajar, Rol era cartero, pero como a él sólo le correspondía regresar al remitente las cartas que no habían podido ser entregadas a sus destinatarios, no importaba mucho el tiempo. Nadie espera que una carta le sea devuelta.

Ese día, sólo por ese día, el pan no cayó con la mermelada hacia el suelo.

Siguiendo su agenda de trabajo, Rol llegó a la casa donde vivía su mamá y se dio cuenta que la carta que llevaba era para él. Como su mamá ya había muerto, se tomó la libertad de llevársela a su casa para leerla.

Cuando regresó del trabajo, abrió la carta y la leyó. Ahí, su mamá explicaba el significado de aquella frase. Básicamente no era una metáfora, sino literal.