Les dejo otro dibujo que hice jugando con papel albanene y crayones; esta vez 8 post-it y un Sharpie se unieron a la diversión.
¡Ah! y para que la imagen no esté tan solita, al final puse uno de esos textos sin sentido para hacerle compañía.
27 de agosto de 2008
25 de agosto de 2008
No importan los osos
Podemos platicar. Con los zapatos mojados y las pupilas dislocadas, con palomitas y chocolate caliente; antes de desconocernos el alma y disolver nuestros rostros en thinner, siempre podemos platicar.
Podemos cantar. Entre calcetines recién lavados y licuado de plátano, con mis letras inventadas y tu guitarra inolvidable; antes de olvidar nuestras voces y triturar el pasado, siempre podemos cantar.
Podemos bailar. En un crimen perfecto, invadidos de helio y tu cintura en mis dedos; antes de resbalar en el lodo y fracturarnos el cuello, siempre, siempre podemos bailar.
No importan los osos ni la estampida de antílopes; no importa nada, Siempre y cuando aún quieras platicar, cantar o bailar.
Podemos cantar. Entre calcetines recién lavados y licuado de plátano, con mis letras inventadas y tu guitarra inolvidable; antes de olvidar nuestras voces y triturar el pasado, siempre podemos cantar.
Podemos bailar. En un crimen perfecto, invadidos de helio y tu cintura en mis dedos; antes de resbalar en el lodo y fracturarnos el cuello, siempre, siempre podemos bailar.
No importan los osos ni la estampida de antílopes; no importa nada, Siempre y cuando aún quieras platicar, cantar o bailar.
22 de agosto de 2008
Las personas no cambiamos mucho
Yo sigo siendo torpe. Lo noté el miércoles cuando fui a lavar.
Me vi desde afuera, bajándome del carro cargado de bolsas, tropezando, tirando detergente y olvidando las llaves dentro del auto.
Me vi y me descubrí idéntico al niño que era; el que tenía que regresar corriendo por la mochila, el caminaba a la tiendita sin recordar lo que le había pedido su mamá, el que tiraba el vaso de soda.
Noté que soy igual. Más grande, más independiente, pero aún torpe. Seguramente seré un viejito torpe.
Saber que tenemos formas que nunca cambiaremos puede ser decepcionante o triste. Pero también un alivio, como un descanso ante el hecho de que no vale la pena tratar de cambiarlo.
Ser torpe nunca me ha llevado a nada grave, siempre salgo librado, siempre me las arreglo; le encuentro el encanto.
Ser torpe me gusta. ¿Será la razón por la que no se me ha quitado?
Me vi desde afuera, bajándome del carro cargado de bolsas, tropezando, tirando detergente y olvidando las llaves dentro del auto.
Me vi y me descubrí idéntico al niño que era; el que tenía que regresar corriendo por la mochila, el caminaba a la tiendita sin recordar lo que le había pedido su mamá, el que tiraba el vaso de soda.
Noté que soy igual. Más grande, más independiente, pero aún torpe. Seguramente seré un viejito torpe.
Saber que tenemos formas que nunca cambiaremos puede ser decepcionante o triste. Pero también un alivio, como un descanso ante el hecho de que no vale la pena tratar de cambiarlo.
Ser torpe nunca me ha llevado a nada grave, siempre salgo librado, siempre me las arreglo; le encuentro el encanto.
Ser torpe me gusta. ¿Será la razón por la que no se me ha quitado?
21 de agosto de 2008
Dibujos mil
11 de agosto de 2008
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