30 de abril de 2008

Post de gente normal

Tendré que escribir esto rápido porque hay varias cosas por hacer acá en el trabajo, donde me acabo de enterar que el origen del nombré de un hospital es tan patético como ponerle Mafer a unos cacahuates porque las hijas del dueño se llaman María y Fernanda.

Mi novia me sugirió que lo hiciera tras descubrir que de las personas que han ido a las tocadas de El Gran Koala Mágico y las Libélulas Nucleares, casi ninguno ha ido por mi parte, es decir, los únicos amigos míos que van a las tocadas son los que están en el escenario. (Excepto por Dulce y Fabián)

Bueno, el caso es que les voy a poner un flyer de una tocada de hoy en el Manhattan, donde vamos a tocar muy felices y a lo mejor me dejan cantar El Pueblo de Don Rubén: la canción que todos odian, menos nosotros.


¡Vayan-vayan!



El Manhattan está en la L. Montejano ahí donde hay un salón de bodas, como a la altura de la Ley, creo.

23 de abril de 2008

Invasores


Su planeta explotó; voló algodón por todos lados. La imagen era tan bella que nadie reconoció lo dramático del asunto.

Se perdieron en la selva buscando osos sin intestinos, animaciones cuadro a cuadro y telarañas en octubre.

Quieren paz, quieren que una nube baje para regresar y ser colchón de meteoritos otra vez.

17 de abril de 2008

Mejor de lo que te imagines

Siempre tengo la sensación de que mi vida se va a estabilizar pronto. No es que piense que mi vida es inestable, para nada; de hecho creo que estoy en una gran etapa. A lo que me refiero es que en mi cabeza siempre hay una especie de optimismo innato hacia el futuro que me dice que todo se va a dar solo; y a veces me cuestiono si esto es suficiente.

Me pregunto si realmente va a llegar ese momento de estabilidad o si moriré esperando a que suceda; aunque –ja- seguramente diré que estar muerto es justo la estabilidad que buscaba.

Estoy conciente de que esta vida perfecta no existe y que vamos en etapas, es decir, después de llegar a un estado de estabilidad, viene la necesidad de otro mejor. Eso lo tengo muy en cuenta. Lo que me cuestiono es si basta con pensar así o si uno tiene que hacer acciones concretas para llegar a ese estado.

Es ahí donde entra mi preocupación; porque aunque tengo planes y estrategias para llegar a mi siguiente nivel de estabilidad –el cual lo tengo más o menos definido- no estoy haciendo nada para que se cumpla realmente, además de pensarlo y tener la confianza de que llegará.

A veces pienso que mi confianza es tan fuerte, que es todo lo que necesito, incluso pensando metafísicamente.

Actualmente estoy en una etapa estable que resultó justo como la tenía pensada. Hace 1 año vivía con mi abuela e iba a la escuela y al trabajo al mismo tiempo, entonces tenía como un pequeño caos, pero sabía que pasaría a mi estado actual, donde ya terminé la carrera, vivo solo y tengo un buen trabajo (exactamente el que quería).

Digo, consecuentemente todo se dio y aquí estoy. Ahora quiero cosas nuevas y espero que lleguen. Mi única base para creer que todo se va a dar es que, hasta la fecha, todo se ha dado; pero ¿qué tal si un día ya no funciona así?

Ese es el punto. Esa es la pregunta.

Cuando hago estos post termino por contestarme yo solo y no lo publico porque además no aporta ni concluye nada. Pero bueno, éste sí lo publiqué.

Ahora que recuerdo, este texto es como una extensión de este otro que escribí hace tiempo.

14 de abril de 2008

Ladrillótico


Nació de los escombros.

Espera la temporada de lluvia para crezca pasto entre sus grietas y los caracoles se peguen a su cuerpo para caminar distancias más largas que las que él podrá recorrer jamás.

10 de abril de 2008

El Uyuyui

Casi todos los días cuando llego al trabajo, el mensajero me saluda diciendo:

"¡Pedrito Fernández, alias el Uyuyui!"

Extrañamente, esto me pone de buen humor y me hace reír por 3 razones:

1. Porque ya sé que lo va a decir, y es gracioso predecir ese tipo de cosas.

2. Porque no lo dice, lo ¡grita!

3. Porque, obviamente, nadie me dice "El Uyuyui"; pero es chistoso imaginar que ese es mi apodo.



Aunque la verdad, tener un apodo de esos y usar casco para trabajar, siempre ha sido mi sueño.

9 de abril de 2008

El coro está por comenzar

El coro está por comenzar.

Me enorgullece haber entrado justo en el verso que antecede a la mejor parte de la canción: un coro melódico y limpio, tan perfecto como lo has imaginado.

Vienen ritmos memorables, acordes delicados y voces melancólicas. Vienen tonos dulces y brillantes, cortesía de mi imaginación. Viene todo lo que has pedido, todo lo escrito en el pentagrama de corcho.

Debes estar feliz, pues el canción se pone mejor cada vez. Disfruta cada sonido y cada compás. Disfruta cada bemol.

Yo puedo acompañarte en el coro si quieres, tal vez te guste y me dejes quedarme hasta el final.

Y si corremos con suerte…


Feliz.

2 de abril de 2008

El espirógrafo gigante

Un día desperté y descubrí que no tenía nada que hacer. Me puse mi disfraz de humano y caminé hasta llegar a una estación de autobuses donde vendían comida preparada con base en los colores y no en el sabor. Como siempre he sido muy conservador, pedí algo en blanco y negro mientras leía un letrero que decía:

Si hoy despertaste y descubriste que no tienes nada que hacer, este anuncio es para ti.

Extrañamente me sentí identificado con el aviso, así que seguí leyendo:

Ahora en Autoransportes Coloso, puedes viajar a ninguna parte. Súbete a nuestro autobús y disfruta la aventura de dar vueltas y vueltas sin llegar a ningún lugar.

Informes en ventanilla.

Llegué hasta la ventanilla donde un señor me dijo -el próximo autobús sale en 3.1416 minutos, ¿traes equipaje?- Le dije que no. Pagué mi boleto y pasé al andén.

Al subir al autobús, una mujer me entregó una hoja de plástico burbuja, unos pájaros de origami y una lata de pintura. Dijo que podía sentarme donde quisiera, menos en el asiento del chofer porque ese ya estaba apartado para uno de los pasajeros.

Tomé asiento a lado de un señor que me confesó su adicción a los espárragos. Después el camión arrancó.

Recorrimos gran parte de la ciudad. Pasamos por barrios que no había visto antes, donde había muchas casas chiquitas y de colores. Es increíble cómo uno puede vivir tantos años en el mismo pueblo y no conocer lugares donde suceden vidas completas.

Cuando entramos a carretera, la mujer habló por el altavoz y nos dijo que tuviéramos listos nuestros pájaros de origami. Las ventanas se abrieron enseguida, e instintivamente todos los pasajeros liberamos nuestras piezas de papel.

Después entramos en un túnel donde todo era muy silencioso. Mi respiración era lo único que escuchaba, hasta que uno de los pasajeros empezó a tronar su plástico de burbujas. Inmediatamente nos contagiamos de ansiedad e hicimos lo mismo. El sonido era impresionante y hermoso. Todos reímos con satisfacción sintiéndonos identificados.

No sé cuanto tiempo pasó después, pero de repente el autobús empezó a dar vueltas muy cerradas en círculo. La voz en el altavoz nos pidió que abriéramos nuestra lata de pintura y la derramáramos por la ventana.

Nos alejamos para ver el círculo de colores que habíamos creado. Era muy bonito; como si hubiéramos formado parte de un espirógrafo gigante. Poco después estábamos de regreso en la estación.

Bajamos sin decir nada. Me despedí del señor adicto a los espárragos sólo con un gesto. Volví a mi casa y me dormí, deseando volver a tener otro día sin nada que hacer.