29 de febrero de 2008

Notas de un viernes antes de salir del trabajo

Dentro de media hora salgo de trabajar. Si hay algo que me gusta del verano es poder tener algunas horas de luz natural después de la oficina. Ya sé que todavía no es verano, ni primavera; pero el clima se comporta como así fuera.

Me agrada como se siente salir del trabajo los viernes. Es tan lindo y esperanzador como amarrar un bebe a un puño de globos rellenos de helio. Creo.

Entre otras cosas, hoy salí a comer con mis compañeros de la agencia a un nuevo y verde lugar de bowls, donde descubrí que no andaría con una mujer que no use hashi (gracias Seigi) para comer comida japonesa. Aunque creo que eso contradice el hecho de que prefiero a las mujeres anteponen la comodidad a los tacones. Pero de todas las mujeres, prefiero a la mía; que por cierto sí usa hashi y no usa tacones.

Hoy hice un monito en el trabajo con un pedazo de madera que me encontré. Marisol dice que soy malo porque lo hago sufrir, pero eso no es cierto. Él es feliz; simplemente no cree en la teoría de que un clavo saca otro clavo.


28 de febrero de 2008

Espantapájaros

Esta primavera, algunos pajaritos se quedarán sin hogar.

27 de febrero de 2008

De cuando los Beatles me daban miedo.

Pocos lo saben, pero hubo un tiempo en el que yo le tenía miedo a los Beatles; así como algunos le temen a los payasos o a las sandías mutantes.

Sucedió justo en la época cuando tenía obsesión por ellos. A mis 11 años, no había para mí nada mejor que los Beatles. Hasta que descubrí el rumor. El rumor de que Paul estaba muerto.

Mi vida se convirtió en una película de terror en la que el mismo miedo me llevaba a investigar y descubrir cosas que me daban más miedo. Seguí todas las pistas en las portadas, escuché las canciones al derecho y al revés. Y en mi mente pequeña e inocente, la absurda leyenda parecía una macabra realidad. No podía sacarme de la cabeza esa tenebrosa voz en reversa diciendo “turn me on dead man”.

Tenía miedo de que Paul se me apareciera con su cara quemada y llena de sangre. Tenía miedo de John muerto. Tenía miedo de escuchar mis canciones favoritas.

Después de quitar algunas fotos de mi cuarto, entendí que sólo era un rumor, un juego, una leyenda urbana. Y todo volvió a la normalidad. Pude superar el final de Strawberry Fields Forever y pude volver a escuchar sin miedo el puente de "A Day in the Life".

Ahora todo es sólo un recuerdo, pero en mi cabeza siempre existirá la posibilidad de encontrarme con el fantasma de Paul descalzo, muerto, vestido de morsa y lleno sangre.

22 de febrero de 2008

Pie de manzana

Detenernos en la carretera justo cuando empieza a llover. Frenar el carro desconsideradamente, justificándonos con la idea de que la vida es milimétrica y la luna es tan egocéntrica como tú.

Escuchar Everyday is Like Sunday mientras esperamos a que el color del paisaje se moje y todo sea perfecto para saltar.

Diseñar la vestimenta con la que moriremos, para que las fotos de nuestros cadáveres sean tan artísticas como siempre pretendimos que fueran nuestras vidas. Tan llenas de concepto.

Regresar a mediodía en bicicleta. Detenernos en el restaurante de carretera al que siempre has querido ir. Comer el mejor pie de manzana y sentir ganas de no morir jamás.

A veces dudo si es por siempre, pero si cada momento es para siempre ¿qué caso tiene cuestionarlo?

14 de febrero de 2008

Una historia cursi de amor

En las podridas tinieblas de un pantano de moluscos nació un monstruo. Tenía las pupilas más grandes que sus ojos, el pecho más inflado que su ego y una sonrisa tan amplia como la de un dinosaurio que nunca se extinguió.

Una noche de verano salió a pasear. La gente corría asustada, pero él no se daba cuenta, porque sus ojos sólo miraban el cielo; un cielo tan transparente que se podía ver a través de él.

En el espacio, el monstruo vio 2 estrellas con un aroma tan brillante que decidió secuestrarlas y regresar a su pantano de donde nunca volverá a salir. No mientras las estrellas sigan brillando.

8 de febrero de 2008

3 historias cortas sobre alimentos asesinos

El Tamal Frito

Se desmoronó en sus manos; y antes de que sus pequeños dedos pudieran evitarlo, el tamal de elote cayó al suelo. Verónica sabía lo que pasaría, por eso corrió tan pronto como pudo hacia el cuarto de su madre. La transformación fue tan espontánea como el brote de una flor en primavera y las pupilas de la madre de Verónica fueron el espejo testigo de una muerte tan rápida y silenciosa como el disparo de un francotirador, pero tan dolorosa como el aceite hirviendo en el sartén donde el tamal debió haber caído en un principio.

El Pastel de Queso

Era sábado por la mañana. Edgardo bajó las escaleras hasta el cuarto de televisión. Sus padres aún dormían. Sintonizó el canal de las caricaturas; “Hablemos del Campo” estaba por terminar, así que Edgardo aprovechó para ir por un vaso de leche con chocomil. Al abrir el refrigerador, la ambición de su antojo lo llevó a explorar un plato envuelto en papel aluminio; era el pastel de queso que su abuela les regaló hace 5 meses. Cuando descubrió el pastel, blanco ya no era el color predominante; ahora verdes, morados y azules formaban una superficie en movimiento. El ruido del vaso quebrándose despertó a la mamá de Edgardo, y mientras el tema de Garfield sonaba en la televisión, la carita del pequeño niño glotón era destrozada por miles de hongos estridentes.

Calabazas Italianas

Armados con cuchillos, pelapapas, abrelatas y destapadores, la familia Sánchez decidió enfrentarse a quien había sido su enemigo los últimos años. Lucía la pequeña y el abuelo fueron las muertes que los armaron de valor para finalmente deshacerse de la calabaza asesina, también conocida como Zuccini. Planearon una estrategia, Roberto entraría por la ventana, mientras Mamá y Neto lo distraerían por la puerta de la cocina. Papá abrió el refrigerador y ahí estaba Zuccini con sus colmillos verdes, se lanzó sobre Papá arrancándole la cabeza. Neto era la próxima víctima, pero Roberto clavó el destapacorchos en la cabeza de la malvada calabaza. Lograron matarla. A los 2 días, la casa explotó en mil pedazos. Meterse con calabazas italianas nunca será buena idea.

7 de febrero de 2008

Cereal en vaso

Estoy en el departamento y pasan de la una de la mañana. Debería dormir en lugar de escribir, pero qué más da. O sea, ya una vez desvelado, ¿qué importan unos minutitos más?

Me desvelé porque estaba grabando una canción en la computadora y, como siempre, la canción no quedó tan espontánea y despreocupada como lo planeé, ni tan bien como debió haber quedado después del tiempo que le dediqué. Quedó en ese punto medio en el que nadie es feliz.

El punto medio de las cosas es algo que siempre suena bien en teoría, pero que resulta aburrido con el tiempo. Es como ver un poco hacia al pasado y descubrir que todas las emociones se quedaron a la mitad: te subiste a la montaña rusa y no gritaste de emoción, pero tampoco lloraste de miedo. Ya ni se hable de haber vomitado.

La canción que estaba grabando hablaba de una langosta que se ganó un viaje a París en un concurso de televisión, pero al final prefirió regresar a su casa nadando, a pesar de las ganas inmensas que tenía de conocer otros lugares. Realmente no sé porqué escribí eso.

Viajar es algo en lo que pienso mucho, tengo planes que espero poder lograr, aunque a veces los hago creyendo que tengo mucho dinero ahorrado ó que me pagan lo suficiente como para poder reunir lo necesario en poco tiempo y la verdad no así. ¡Tengo que pagar renta!

Bueno, quejarse de la economía personal es de perdedores, mejor me voy a dormir. Recuerden que los ojos se les pueden salir si no cuentan hasta 1,774 cada vez que una mosca invisible les zumbe en el oído.

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Ahora estoy en el trabajo y haré copy-paste de lo que escribí anoche. Obviamente me levanté tarde y tuve que llevarme el cereal en vasito para comerlo en el carro, lo cual nunca es buena idea porque siempre se acaba primero la leche y el cereal se queda pegado adentro el vaso.

4 de febrero de 2008

Es la fuerza de gravedad

Esa tarde Paco Pichón descubrió un ser extraño...


No somos tan diferentes - pensó – algún día los dos estaremos en el suelo sin poder evitarlo.

Ahora, Paco Pichón no sabe si volar todo el día, o colgarse de un cable.

1 de febrero de 2008

Sobre los fines de semana

Viernes es un señor jorobado. Un hombre viejo haciendo fila para subir a las sillas voladoras; con ganas de salir expulsado y caer al mar. Fresco y lleno de pulpos anaranjados.

Viernes es también un niño. Un niño deprimido a punto de caer a la tumba de su abuelo; con ganas de que los sepultureros lo llenen de tierra.

Creo que me espera un buen fin de semana. Hoy tengo ensayo y tal vez prendamos las luces de colores que dan vueltas. Mañana tocamos y el domingo iré a tomar fotos con mi chica. Fotos del atardecer, de los niños felpa y su cabello feliz.

Cuando se cuestionen el significado de la vida, recuerden pensar en los fines de semana. Es un síntesis de la existencia: trabajar de lunes a viernes para poder disfrutar el sábado y el domingo.