30 de noviembre de 2007
29 de noviembre de 2007
De perros y gatos
Intento contestarme una pregunta que sólo me importa a mí y que realmente no es relevante, pero es curiosa. Tal vez interesante, quizá demasiado común, o posiblemente es una pregunta que no debería formularme porque la respuesta es intrascendente.
La pregunta es sobre cómo reacciono ante la soledad y la compañía, y no me refiero a la compañía de una pareja, sino a la presencia de personas durante el transcurso de mi vida cotidiana. En otras palabras, vivir solo o vivir acompañado.
Podría decirse que he experimentado 4 formas distintas de vivir: 1. Con mi familia, 2. Con mi abuela, 3. Con un bola de desconocidos en Canadá y 4. Solo en un departamento. Y realmente no he sentido ningún cambio significativo en ninguna de las situaciones anteriores. Entonces la pregunta sería: “Soy insensible a los cambios –o sea, no me afectan- o simplemente no me doy cuenta de ellos?”
La primera respuesta (“soy insensible a los cambios”) quiere decir que mis sentimientos y mi forma de ver las cosas son siempre iguales sin importar dónde y cómo viva; y que mi procesos de cambio y evolución son independiente de este factor. Y la segunda (“no me doy cuenta”) quiere decir que sí sufro cambios debido a la forma en que vivo, pero no los noto a simple vista.
Realmente no pretendo llegar a ningún lado con esto; lo más probable es que la respuesta sea la segunda. De cualquier manera no me sirve de nada saberlo.
Creo que las cosas que te hacen cambiar y madurar no tienen que ver mucho con la forma en la que vives, sino con la actitud con la que lo tomas. O sea que alguien dependiente, no dejará de serlo solamente por irse a vivir solo en una isla; y alguien que decide ser independiente no necesita irse de casa para lograrlo.
No hay nada muy valioso (ni novedoso) en esta reflexión, pero fue lindo escribirlo y compartirlo. Si a alguien le pasa igual o al revés, pues puede comentar. Bye.
La pregunta es sobre cómo reacciono ante la soledad y la compañía, y no me refiero a la compañía de una pareja, sino a la presencia de personas durante el transcurso de mi vida cotidiana. En otras palabras, vivir solo o vivir acompañado.
Podría decirse que he experimentado 4 formas distintas de vivir: 1. Con mi familia, 2. Con mi abuela, 3. Con un bola de desconocidos en Canadá y 4. Solo en un departamento. Y realmente no he sentido ningún cambio significativo en ninguna de las situaciones anteriores. Entonces la pregunta sería: “Soy insensible a los cambios –o sea, no me afectan- o simplemente no me doy cuenta de ellos?”
La primera respuesta (“soy insensible a los cambios”) quiere decir que mis sentimientos y mi forma de ver las cosas son siempre iguales sin importar dónde y cómo viva; y que mi procesos de cambio y evolución son independiente de este factor. Y la segunda (“no me doy cuenta”) quiere decir que sí sufro cambios debido a la forma en que vivo, pero no los noto a simple vista.
Realmente no pretendo llegar a ningún lado con esto; lo más probable es que la respuesta sea la segunda. De cualquier manera no me sirve de nada saberlo.
Creo que las cosas que te hacen cambiar y madurar no tienen que ver mucho con la forma en la que vives, sino con la actitud con la que lo tomas. O sea que alguien dependiente, no dejará de serlo solamente por irse a vivir solo en una isla; y alguien que decide ser independiente no necesita irse de casa para lograrlo.
No hay nada muy valioso (ni novedoso) en esta reflexión, pero fue lindo escribirlo y compartirlo. Si a alguien le pasa igual o al revés, pues puede comentar. Bye.
20 de noviembre de 2007
15 de noviembre de 2007
Ahogado en ensalada
En un barco de cartón zarpamos esa mañana. Tú dijiste que el mar parecía una ensalada, pero era sólo porque se nos derramó el bote de pintura verde que llevábamos en la maleta.
Vimos pasar un delfín, y me miraste preocupada cuando te dije que nunca en la vida había comido delfín frito.
Poco después llegamos a tu casa subterránea rodeada de nubes y nos despedimos. Todo fue tan rápido que no tuve tiempo de decirte que te había compuesto una canción en sol menor.
Ahora voy de regreso y las luces del pueblo están apagadas. Por fin tengo un buen pretexto para morir ahogado en ensalada.
Vimos pasar un delfín, y me miraste preocupada cuando te dije que nunca en la vida había comido delfín frito.
Poco después llegamos a tu casa subterránea rodeada de nubes y nos despedimos. Todo fue tan rápido que no tuve tiempo de decirte que te había compuesto una canción en sol menor.
Ahora voy de regreso y las luces del pueblo están apagadas. Por fin tengo un buen pretexto para morir ahogado en ensalada.
13 de noviembre de 2007
La Pichonera
Este post es de fotos, porque les voy a presentar, a manera de tour, los dibujitos que hay en mi departamento (también conocido como “La Pichonera”).
En la primera parte, encontramos las obras: “Huevo enmarcado sobre pared de cocina”, “Cara sobre microondas” y “Niños sobre aparato de la refri” (por Marisol)
En la primera parte, encontramos las obras: “Huevo enmarcado sobre pared de cocina”, “Cara sobre microondas” y “Niños sobre aparato de la refri” (por Marisol)
En la sección del refrigerador, podemos observar piezas como: “Puplos en refrigerador”, “Autorretrato y lista de compras en refri” y “Gato sobre refrigerador”
En el área de la sala, figuran: “Astrogato sobre mesita" y “Camiseta de fantasmita sobre persiana”.
En la parte de clóset y pared de cuarto, podemos ver: “Jirafa sobre puerta de closet”, “Pedro sobre pared” (por Julio Torres) y “Timmy sobre puerta de closet”
Esto es básicamente lo que tenemos hoy en La Pichonera. Espere nuevas actualizaciones próximamente.
Oh, thank you Peter for your information. And good bye.
12 de noviembre de 2007
Clips
8 de noviembre de 2007
Algodón
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