22 de abril de 2007

Somos lo que odiamos.

Me pregunto en qué momento uno empieza a interesarse por tal o cual cosa. ¿Cuándo decidimos que nos gusta un estilo de música? ¿Cómo empezamos a formar toda esta cadena de selecciones personales que terminamos usando como estandarte de nuestra personalidad? ¿Por qué me gusta el vino tinto y no el whisky? ¿Por qué los Beatles y no Metallica? ¿Por qué Woody Allen y no Martin Scorsese?

No sé si elegimos nuestros gustos con base en nuestra personalidad o si nuestra personalidad se va formando a partir de esta serie de cosas que elegimos amar. Algo que tengo muy claro es que la mayoría de las cosas que nos gustan, nos han sido contagiadas por alguien más. La gente que conocemos llega a nuestra vida por nuestros gustos; y nuestros gustos llegan a nuestra vida a través de gente que conocemos. Así que, prácticamente, nuestro destino está definido por lo que seleccionamos como nuestras preferencias.

Sé que no estoy analizando nada nuevo; pero trato de pensar cómo sería mi vida si no hubiera conocido a ciertas personas y éstas no me hubieran transmitido sus gustos.

Mi interés por ver el interior de las piedras me llevó a conocer a Toño. Al convivir con Toño, -creo- nació mi interés por el arte. De mi interés por el arte conocí a René. Por René conocí los blogs. Gracias al blog conocí a muchas personas que hoy son importantes en mi vida y que también me han contagiado algo de sus gustos.

Por lo pronto, me observo de lejos y veo un montón de cosas que me gustan y que de alguna forma me definen. Lo que no sé es qué tan verdaderas y auténticas son. O qué tan trascendentes llegarán a ser.

18 de abril de 2007

Traje un hijo al trabajo #2

Ahora Rollito es popular en la agencia y mis compañeros diseñadores experimentan con él.

Por: Noe

Son muy fans de la tipo Helvetica

17 de abril de 2007

Traje un hijo al trabajo.


Y se porta muy bien.

16 de abril de 2007

Casino Royale y papelitos amarillos.

Rosalba ve por la ventana. Tal vez aprecia el paisaje o quizá sólo tiene la mirada perdida. Su hija descansa en su hombro. No sé si la niña duerme o si observa las montañas. (No alcanzo a ver sus ojos)

Yo miro encantado, la imagen de la madre y la hija. Y escribo esto como sustituto de la foto que no puedo tomar.

Creo que Rosalba (nombre que le acabo de inventar) sospecha que escribo sobre ella. Lo digo porque, en su lugar, yo lo hubiera sospechado. Aunque la razón de mi hipotética sospecha es que, si yo fuera aquel muchacho de lentes que escribe, estaría escribiendo sobre mí.


Cuando los demás no dicen lo que piensan, piensan lo que nosotros queramos.

8 de abril de 2007

...la luna ya se metió. ¡Ehhh!



Para mí, ella no tiene edad. Puede que tenga 5 años o tal vez 100; no me interesa saberlo. Lo único que me interesa es que juntos podemos ser lo que queramos: niños que juegan con monitos de peluche; adolescentes que van al cine a ver churros; jóvenes que se desvelan para ir a conciertos, adultos que se estresan en el trabajo; o viejitos que se duermen a las 10 p.m. en sábado.

Por eso, lo que más celebro es que ella haya nacido en el mismo siglo en que nací yo. Feliz Cumpleaños. Te quiero.

3 de abril de 2007

Un mundo civilizado

Iba yo manejando hacia el trabajo, clima envidiable y música de los 80s en la radio; cuando llego a un alto y veo una pequeña y amigable paloma cruzar la calle por el cruce peatonal.

Se toma su tiempo, me tomo el mío. Termina de cruzar la calle con sus pasos simpáticos y voltea a verme casi con una sonrisa. Yo sigo mi rumbo, la paloma el suyo.

Así es un mundo civilizado. No entiendo por qué tiene que ser tan difícil.