31 de enero de 2007

El Acecho del Café

Tengo un nuevo trabajo y todo es perfecto (soy un copywriter), pero hay algo que acecha contra mi vida. Una tentación terrible que tengo que vencer. No, no se trata de una secretaria rubia que me está sonsacando; se trata del café.

Soy fan del café, me gusta mucho. Soy de esos que se lo toman negro sin ningún problema. Pero el café hace daño. Aunque parece que aquí en la agencia nadie les dijo que el café es dañino, pues tienen 2 cafeteras (de las grandes) que están funcionando todo el tiempo, pero en serio, todo el tiempo. La gente se para a servirse un café tras otro.

Entonces, yo no quiero tomar tanto (no más de una taza al día -que ya es mucho-); pero la gente pasa con su taza humeante y con ese aroma rico y yo los veo, y tengo que resistirme a la tentación.

Creo que la secretaria rubia sería más fácil de evadir.

26 de enero de 2007

Amor como de película.

Si el amor fuera como en las películas, uno no tendría que entender muchas cosas. Es fácil:

Conoces accidentalmente a una chica, se ven a los ojos y hay un click. Luego se van a sus respectivas casas y cada quien se pone a pensar en la otra persona; aunque en realidad, en lo único que puedes pensar es en lo guapa que es, o en el vestido que traía puesto.

Días después tienes una cita con ella, pero no tienes que hablar de nada porque hay música de fondo. Tú, por mientras, le haces como que platicas. Luego van por un helado y a ella se le cae, se mancha la blusa y sonrien. Después caminan por el parque hasta que se termine la romántica canción.

Una vez que se acaba la música, llegan a su puerta. Pueden o no darse un beso. En realidad no importa, porque la siguiente vez que la veas estarán peleados por un malentendido.

Sin importar qué tan grave sea el malentendido, el amor que los une (que quién sabe de donde salió de repente tanto amor, siendo que sólo tuvieron una cita en la que ni siquiera platicaron) los juntará de nuevo.


Es un final feliz, es una historia de amor verdadero. Así como la de Aurora (la bella durmiente) y el Principe Nosequé ¿alguien sabe por qué se amaban tanto? o como Blanca Nieves y el Principe Nomeacuerdo ¿cómo es que nació el amor entre ellos?. O como Grey y el Dr. Shepherd. Como Renata y Ulises.

En ese tipo de relaciones no es necesario el amor verdadero, sólo una cita con música de fondo. Aunque hay excepciones: La Bella y la Bestia sí tiene lo suyo, de hecho es un claro ejemplo de lo que sería "todo lo contrario". O Shrek y Fiona.

Yo no quiero un amor de película. ¿O soy un amargado que no creen en el amor a primera vista?

Además yo ya hasta tengo una linda familia de algodón. Eso sí que es amor, baby.

23 de enero de 2007

Darío desnudo y el tigre blanco.
Darío se dirigía a la escuela. Iba desnudo y ansiaba comerse unos nachos con queso plastificado; por eso decidió irse en bicicleta. Manejaba a una gran velocidad, pero nada salió bien porque le chocaron. Un tigre blanco salió de la nada y le chocó cerca de la llanta trasera. Darío dio una vuelta en el aire, casi casi se le dislocaba el brazo izquierdo. Pero nada realmente grave sucedió.
El tigre se disculpó con una sinceridad tan honesta que parecía falsa. Y Darío, como siempre, se sintió culpable de no haber sido él el culpable. Pero el tigre era noble, igual que el ciclista nudista, por eso todo salió bien. Tal y como deben de ser las cosas.
Pero la gente tiene miedo. Viven como si todo se tratara de una vida terrenal en la que no hay tigres y uno tiene que usar ropa cuando anda en bicicleta. Se olvidan de la sábana blanca.

14 de enero de 2007

Piensa en mí, mañana.

No, no, no es así. O sea, sí; eso fue lo que dijo, pero no es exactamente así.

Ese auto rojo siempre vuela. Será porque lo estacionan en el lugar incorrecto.

Espera, el auto que acaba de pasar es como el que dijo el señor de la panadería, sólo que un poco más grande. ¿Entonces sí era eso lo que quiso decir? Quizá sólo quería decir algo más que un simple y aburrido "buenos días" y fue lo primero que se le ocurrió.

Pero aun así, si eso fue lo primero que se le ocurrió, se le tuvo que haber ocurrido por algo. Uno, por más que intente, no saca lo que dice totalmente de la nada, siempre hay al menos una conexión con la realidad.

¿Cómo voy yo a saber qué parte de lo que dijo es lo que tiene conexión con su realidad? Probablemente ni siquiera él lo sabe. Tal vez la realidad con la que tiene conexión no es de verdad, o sea, sí es de verdad; pero en el fondo, originalmente, era otra cosa.

No tiene sentido saberlo ¿De qué me serviría?. El color rojo del carro, o el hecho de que se haya estacionado donde no debía. Tal vez el conductor del auto ni siquiera sabía que no se podía estacionar ahí.

Y: ¿Me estaba hablando a mí cuando dijo eso? Tal vez sólo ensayaba las líneas de una obra de teatro y yo pensando todo esto. Pero ¿Y si había ahí un mensaje para mi, pero codificado?

11 de enero de 2007

Mi hijo Timmy Mediano.




Es probable que mis hijos me odien, porque estaré pintándolos y hostigándolos con la cámara todo el tiempo. Tal vez se molesten porque les pediré que hagan poses o bailes raros frente a la cámara para luego hacerles un video. Les escanearé la cara, los pondré de cabeza en el sillón. Les echaré colorante a su lechita para hacer una serie de 9 fotos en las que en cada una aparecerán tomando leche de diferente color. Pobrecitos.

Aunque también puede ser que se acostumbren y luego piensen que es normal que los papás bailen y tomen fotos extrañas. Después tendrán que ir a la primaria y serán los raritos del salón y todos les harán burla. ¡Ah! pobres de mis hijos.

Yo no quiero que sufran, por eso mejor seré un padre normal: Le enseñaré a jugar fútbol si es niño y muñecas si es niña; o viceversa. Y para lo de las fotos, mejor los llevaré a la walmart a que los retraten con un fondo de nubes y unas alas de angelito.

9 de enero de 2007

Basilisco

Se dice que hay algunas cosas que se deben cocinar a solas, es decir, sin que nadie más esté dentro de la cocina; porque, supuestamente, la mezcla “se corta”, lo que quiere decir que se echa a perder o no sale a la consistencia necesaria.

Entonces cuando mi abuela hace alguno de estos platillos, el atole por ejemplo, me dice que me salga de la cocina, que ni me acerque; porque soy re-basilisco. Esto quiere decir que mi presencia dentro de la cocina arruina las cosas fatalmente. Hay personas que tienen mayor capacidad de arruinar las cosas que otras. Según mi abuela yo tengo bastante talento para eso. Por eso me llama basilisco. (En este caso hablamos específicamente de cosas relacionadas con la preparación de estos platillos, aunque también tengo talento para arruinar muchas otras cosas)

Como la palabra “basilisco” me sonaba bastante insultativa, pues metí a la interne' a investigar qué era.

Resulta que se trata de un animal de la mitología griega. Es como un reptil pero con cara y patas de gallo (literalmente; no es que tuviera arruguitas en los ojos), con cola de serpiente y alas escamosas y grandes. Bueno, hay varias versiones: unos dicen que tenía cara de serpiente y que no tenía alas, otros dicen que tenía 8 patas. Total que es bastante feo el pobre animal (qué suerte tiene de ser solamente un ser mitológico).

La duda aquí es: ¿Qué tiene que ver este animal raro con que yo tenga la mala fortuna de echar a perder los platillos por estar dentro de la cocina? ¿Qué me hace merecer este adjetivo tan ruin? Pues resulta que como los griegos eran harto inventativos, le dieron un poder muy especial al basilisco, el poder de matar con la mirada.

Entonces, si uno está dentro de la cocina, pues es muy probable que mire la olla en la que se está cocinando, por lo tanto, uno, por ser basilisco, matará la mezcla con la pura mirada.

Dudo que mi abuela sepa esto. Mañana le voy a contar.

7 de enero de 2007

Post sobre una muerte falsa.

Observas asustado la distancia entre el tren y tu automóvil parado justo en las vías. Después, calculas cuánto tiempo te queda para poder escapar de ahí sin ser arrollado. Empieza la emoción.

El auto no se mueve, se ha paralizado por un extraño efecto físico, las puertas tampoco se abren porque los seguros eléctricos se han cerrado solos debido a este efecto.

¿Querías regresar? Lo hiciste. Y fue ahí cuando supiste que en verdad el tren no venía a aplastarte, sino que tu propio orgullo te llevó a ese lugar para demostrarles a todos lo valiente que eres. Ahora no puedes salir.

¡Pero si el tren también controlas tú!; entonces lo que sí puedes hacer es detenerlo, pero no lo haces porque estás demasiado preocupado por salir del auto.


Algo así son las discusiones tontas y los numeritos dramáticos que a veces hacemos.

2 de enero de 2007

Valeria y los chícharos cubiertos de lodo.

Valeria se sentó a esperar a que llegara el autobús donde venía el señor que siempre vende dulces, pero nunca llegó. Ni el autobús, ni el señor, ni los dulces.

Después de todo, nadie necesita realmente un caramelo para sentir ese placer en el paladar. Basta con echarle un poco de agua a la tierra y después hacer un pastel de chocolate, comerlo a cucharadas hasta reventar y decir: “¡Vaya! el mundo es tan dulce como un pastel de lodo”.

Valeria lo hizo. Despertó en la madrugada con las manos llenas de chícharos cubiertos de almendras, avellanas y brillantina. Se sintió feliz de que el señor que vende dulces nunca llegara. Se sintió feliz porque fue entonces cuando supo que las cosas que suceden hay que respetarlas simplemente porque sucedieron cuando tenían que suceder.

Si el señor de los dulces hubiera llegado, Valeria nunca habría probado el pastel de lodo.

Es por eso que yo no tengo deseos de año nuevo.