Basilisco
Se dice que hay algunas cosas que se deben cocinar a solas, es decir, sin que nadie más esté dentro de la cocina; porque, supuestamente, la mezcla “se corta”, lo que quiere decir que se echa a perder o no sale a la consistencia necesaria.
Entonces cuando mi abuela hace alguno de estos platillos, el atole por ejemplo, me dice que me salga de la cocina, que ni me acerque; porque soy re-basilisco. Esto quiere decir que mi presencia dentro de la cocina arruina las cosas fatalmente. Hay personas que tienen mayor capacidad de arruinar las cosas que otras. Según mi abuela yo tengo bastante talento para eso. Por eso me llama basilisco. (En este caso hablamos específicamente de cosas relacionadas con la preparación de estos platillos, aunque también tengo talento para arruinar muchas otras cosas)
Como la palabra “basilisco” me sonaba bastante insultativa, pues metí a la interne' a investigar qué era.
Resulta que se trata de un animal de la mitología griega. Es como un reptil pero con cara y patas de gallo (literalmente; no es que tuviera arruguitas en los ojos), con cola de serpiente y alas escamosas y grandes. Bueno, hay varias versiones: unos dicen que tenía cara de serpiente y que no tenía alas, otros dicen que tenía 8 patas. Total que es bastante feo el pobre animal (qué suerte tiene de ser solamente un ser mitológico).
La duda aquí es: ¿Qué tiene que ver este animal raro con que yo tenga la mala fortuna de echar a perder los platillos por estar dentro de la cocina? ¿Qué me hace merecer este adjetivo tan ruin? Pues resulta que como los griegos eran harto inventativos, le dieron un poder muy especial al basilisco, el poder de matar con la mirada.
Entonces, si uno está dentro de la cocina, pues es muy probable que mire la olla en la que se está cocinando, por lo tanto, uno, por ser basilisco, matará la mezcla con la pura mirada.
Dudo que mi abuela sepa esto. Mañana le voy a contar.