29 de septiembre de 2006

Hate Brands

Sé que como mercadólogo no debería decir esto, pero detesto la idolatría por las marcas. No me refiero a las love brands, es decir, cuando alguien siente simpatía o se identifica con una marca y la hace parte de su vida como, por ejemplo, aquellos que “aman” a coca-cola o que viven al “estilo” mac. Eso puede llegar a ser hasta fascinante, porque las marcas forman parte de nuestra vida y hasta de nuestra “personalidad”.

Lo que me parece nefasto es la sobre valoración que se les da a las marcas de “estatus” y la obsesión de las personas por usarlas o tenerlas. Entiendo que el consumo no se basa solamente en la funcionalidad de los productos, pero ¡demonios! ¿Qué tan pobre será vida de alguien que necesita llevar puesto un Rolex para sentirse “realizado”? ¿Cómo puede un muchachito de 15 años desear tanto una camiseta Lacoste que cuesta 80 dólares? Pero lo peor no es eso, lo que me parece aún más perturbador es la gente que se impresiona o muestra mayor respeto por aquellos que usan estas mentadas marcas de “estatus” social.

Ayer estaba leyendo un artículo sobre el estilo de consumo de la sociedad mexicana y resulta que ocupamos el 4 lugar mundial en consumo de ropa de diseñador y esto se debe, creo, a que en México la necesidad de “pertenencia social” es una de las más fuertes.

Como dijo el hermano del protagonista de 7 días “hay gente tan pobre que lo único que tiene es dinero” ¡Nah!, la frase está demasiado poser, pero bueno, había que cerrar con algo. (Lo interesante aquí es que Mexico es un país literalmente pobre)

27 de septiembre de 2006

Country Morning Road

Una de las cosas que más disfruto es manejar hacia la escuela todos los días en la mañana. Durante los 20 minutos de camino me convierto en un campesino tejano y sombrerudo que disfruta de un café de grano recién tostado mientras escucha cantar a los ídolos del country en la radio.

Manejo mi pick-up blanco cargado de vacas que bailan al ritmo de las guitarras slideadas; entrecierro los ojos para evitar que los rayos del sol obstruyan mi visión y disfruto el aire de nuevo otoño que me pega en la cara mientras contemplo el paisaje amarillento del campo. Quisiera que el camino fuera más largo o que, por lo menos, fuera infinito.

Ya cuando llego a la escuela todo es normal y me doy cuenta que no llevo sombrero, ni vacas bailarinas en un pick-up blanco, y que solamente iba escuchando KTTIFM y tomando un industrializado café instantáneo en un vasito de foam.

I'm not an emo anymore, now I'm Country

25 de septiembre de 2006

Más Cuadritos

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"Ahora, puedes entender el mundo"


Uh, y estoy feliz porque Tren Blogger hizo su parada en mi estación
pueden leer la reseña en:
sgenius.blogspot.com

Gracias, Fernandou! ^_^

22 de septiembre de 2006

Cuadritos


Lo admito, desde aquella vez que pintamos en el libro de Hello Kitty, quedé obsesionado por los cuadritos de colores. El cielo se empezó a pixelear y ahora tiendo a comer puros cereales cuadrados, como el Mini-Wheats o el Cinnamon Toast Crunch. Aunque en realidad, esos siempre han sido de mis favoritos.

Cuando pienso en mi chica, salen corazoncitos de mi cabeza, pero no son corazones normales, son cuadriculados, aunque eso sí, en tercera dimensión.

No sé hasta donde pueda llegar esta obsesión por los cuadritos; quizás hasta el infinito o hasta convertirme en un cuadro viviente. Con lentes.

18 de septiembre de 2006

No hay

Por el momento no hay tonterías para teletransportar...

14 de septiembre de 2006

Snakes on a Teleport

Los churros pueden convertirse en las mejores películas si uno se deja de cosas y sólo se dedica a reírse de esas horribles escenas, diálogos o lo que sea. Por ejemplo, recuerdo cuando fuimos a ver Desnudos, fue muy gracioso, aunque éramos los únicos en toda la sala que se reían cuando Isabel Madow hablaba sobre arte. (Además de que la risa del Garba es muy escandalosa)

Hace 2 días fuimos a ver Snakes on a Plane con la misma intención, pero en este caso había antecedentes muy interesantes. Quizás hasta toda una genial estrategia de márquetin.

Cuando recién se anunció la película, la gente empezó a burlarse de ella simplemente por el título. Snakes on a Plane ¿Es decir un montón de serpientes arriba de un avión matando gente? Para esto se requiere de mucho ingenio e imaginación, hablo en serio.

Entonces, desde mucho antes que se estrenara la película, la gente empezó a sacar parodias, videos y diseños cómicos del posible cartel de la película; el You Tube (yo tuve) estaba retacado de videos sobre Snakes on a Plane, muchos de ellos muy divertidos. De hecho hasta había un blog especial para burlarse de la movie.

Yo no sé si fue una estrategia de márquetin o no, pero me gusta pensar que sí, porque me sería una muy buena y acertada forma de promoción, puesto que provocó que a los pocos días de haber salido la película, nosotros que sólo vemos películas de alto cine de arte (ya saben, Kubric y esas cosas) fuéramos a verla y estoy seguro de que muchas personas lo hicieron también.

A mi me gustó mucho la parte en que Samuel L Jackson dijo la legendaria frase I Am sick ff these mother fucking snakes on mother fucking plane y luego le disparó a las ventanas del avión para que todas las serpientes (incluyendo la anaconda) salieran volando por los aires. Fue casi tan chistoso como la vaca voladora de Tornado.

Aquí pongo algunos links a los vídeos en yo yuve:

Gracias al Garba por inspirarme (por no decir obligarme) a postear sobre este tema. Fue también él quien me pasó los links de los videos.

11 de septiembre de 2006

Fosas nasales con reacciones químicas en el cerebro
o el post más cursi de la historia

Huele mucho a shampoo, no logro identificar de cuál shampoo es; estoy seguro que es uno que ya he olido antes, pero no sé de dónde viene. Iré a caminar cerca de los sospechosos, a ver si puedo identificar a la persona que huele a shampoo. Esperen...

Ya, recorrí todo el lugar y no pude detectar a la persona con olor a shampoo, de hecho parece que en ninguna otra parte el aroma es tan fuerte como aquí, pero les juro que no soy yo, porque mi shampoo huele diferente. El aroma se está haciendo cada vez más fuerte, ya me está doliendo la nariz.

Pienso, tal vez alguien traía shampoo en su mochila y se le derramó, o quizás es el día internacional de oler a shampoo, o tal vez es un fantasma recién bañado que me espía. ¡Pero es que el aroma me es muy familiar! ¿Es a caso el fantasma de mi abuela?

Todos se han ido y aún sigue oliendo a shampoo...

Esperen, ¡ya sé!, ya lo identifiqué. ¡Duh! qué tonto, pues si es el aroma del shampoo que usa ella. Lo curioso es que ella no está aquí...

¿Ven? Por eso digo que no es bueno pasar un fin de semana tan feliz con tu novia, porque luego todo el lunes huele al shampoo que usa.

8 de septiembre de 2006

Loops de limón en la cabeza


Ayer me quería a suicidar poniéndome una bolsa de plástico en la cabeza, pero no me morí, al contrario.

6 de septiembre de 2006

Tres Regalos
no son el cielo, la luna y el mar

El domingo pasado no me bañé y como mi cabello no estaba en condiciones de salir al público, pues me puse una gorra (cachucha) para disimular; y esa gorra me dio la idea de hacer este post sobre 3 regalos.


Regalo 1: Boina Cool

Shwan nació en Irán, pero vive en Suecia, él también iba de intercambio como yo y fuimos muy buenos amigos, aunque él decía que yo estaba loco “you’re crazy, man”. Shwan usaba una boina café que me gustaba mucho y siempre le decía que su boina rifaba y esas cosas. Uno de los últimos días de nuestra estancia en Candá, fuimos a comer comida coreana como una especie de despedida (mmm! bulgogui rulz forever). Ese día tuve el privilegio de usar su boina, bueno, mi boina, porque desde ese momento él decidió que se había convertido en mía.

Shwan con su ex-boina
(también salen Minji y Candice, el de la bici no sé quién es)


Regalo 2: Every day is like sunday

A Maeghan la conocí porque ella se iba a ir de intercambio al DF el próximo año (cosa que al final no se hizo, pero ese es otro tema), entonces me la presentaron para que le contara sobre México y esas cosas. Después descubrimos que teníamos gustos musicales muy similares y empezamos a platicar más. Un día le conté que estaba pintando y me dijo que ella siempre había querido pintar pero que no sabía, yo le dije “naah tú nomás pinta y ya, haz cochinero, lo que quieras” (pero en inglés) y al parecer se lo tomó muy en serio (no lo del cochinero, sino lo de pintar).

El último día que salimos me dijo que tenía algo para mí, y pues me regaló un cuadro que había pintado al que tituló “Every day is like Sunday” y una tarjeta. (pondría foto, pero el cuadro lo tengo en Tijuana)


Maeghan en el Coffe Pub

Regalo 3: Tuborgs are better than one

La cerveza favorita de Ryan es la Tuborg y con el tiempo se fue convirtiendo en la mía también. Un día fuimos a comprar “provisiones” a una tienda llamada The Beer Store y ahí vendían gorras muy cool de todas las marcas de cerveza. Yo le dije al Ryan que debería de comprarse la de Tuborg, que estaba bien chila y no se qué. Él solo dijo “yeah, pretty sweet, eh?” y ya nos fuimos.

Tiempo después, el día en que me iba a regresar a México, él me iba a dar raite al aeropuerto; cuando nos íbamos subiendo al carro, me dijo “awanta se me olvidó algo” y en eso sale con la gorra y me la avienta y ya me dice algo así como que “¿Te acuerdas? wacha, te la compré”. (pero en inglés)

El ya famoso Ryan patinando afuera de la casa


Esa es la gorra que me puse el domingo que se me ocurrió hacer este post.

5 de septiembre de 2006

Banana y Detergente

yo creo que primero me voy a comer tu cabello como spaghetti luego congelaré tus ojos y los meteré a la licuadora para hacer un rico frappé con un shot de caramelo tu frente no me la como porque es muy hermosa mejor la voy a usar para adornar la mesa el platillo principal va a ser tu cerebro sazonado con banana y detergente de vainilla y de postre se me antojan tus pies y manos bañadas en chocolate y endulzadas con brillito en aerosol después de comerte me voy a ir a tu casa a dormirme contigo un rato te extraño

4 de septiembre de 2006

El Lado Oscuro del Marketing

Es cierto que la mercadotecnia es fascinante, pero dentro de ella existe un trabajo insoportable y nefasto, uno de los trabajos más horribles que pueden existir; sin embargo no es al mercadólogo a quien le corresponde sufrirlo, pero muy probablemente sí dirigirlo.

Me refiero al Telemarketing (shivers) y no, telemarketing no significa “mercadotecnia al estilo Telepedro”. Ya saben, consiste en el uso del teléfono para objetivos de mercadotecnia como estudios mercado, ventas, promoción, etc.

Digo que es horrible porque quien lo hace tiene que pasar no sé cuantas horas sentado frente a un teléfono y una larga (muy larga) lista de desconocidos haciendo llamadas aburridas para decir lo mismo una y otra vez, teniendo que enfrentarse a números suspendidos, gente que no entiende, niños que niegan a sus papás y papás que niegan a sus niños.

Y es horrible también para la persona que está del otro lado, quien será interrumpido quizás a su hora de comida o de su siesta, para escuchar a alguien con voz robótica que llamará para ofrecerle una tarjeta de crédito o para preguntarle cuántos focos hay en su casa.

¿El resultado? Alguien cansado de llamar por teléfono a desconocidos, llamando a alguien cansado de que le llamen desconocidos por teléfono.

Aunque si hasta la fecha se sigue usando el mentado telemarketing pues supongo que es porque ha dado resultado; tampoco niego que pueda existir alguien que disfrute ser telepromotor; o alguien que esté tan solito en su casa que se emociona cuando le llaman para ofrecerle un condominio de tiempo compartido en San Felipe.

Yo personalmente lo odio, y como mercadólogo, nunca emplearé este método. Ni que no existieran formas más efectivas, creativas y baratas de comunicación e investigación.