Tres Regalos
no son el cielo, la luna y el mar
El domingo pasado no me bañé y como mi cabello no estaba en condiciones de salir al público, pues me puse una gorra (cachucha) para disimular; y esa gorra me dio la idea de hacer este post sobre 3 regalos.
Regalo 1: Boina Cool
Shwan nació en Irán, pero vive en Suecia, él también iba de intercambio como yo y fuimos muy buenos amigos, aunque él decía que yo estaba loco “you’re crazy, man”. Shwan usaba una boina café que me gustaba mucho y siempre le decía que su boina rifaba y esas cosas. Uno de los últimos días de nuestra estancia en Candá, fuimos a comer comida coreana como una especie de despedida (mmm! bulgogui rulz forever). Ese día tuve el privilegio de usar su boina, bueno, mi boina, porque desde ese momento él decidió que se había convertido en mía.

Shwan con su ex-boina
(también salen Minji y Candice, el de la bici no sé quién es)
Regalo 2: Every day is like sunday
A Maeghan la conocí porque ella se iba a ir de intercambio al DF el próximo año (cosa que al final no se hizo, pero ese es otro tema), entonces me la presentaron para que le contara sobre México y esas cosas. Después descubrimos que teníamos gustos musicales muy similares y empezamos a platicar más. Un día le conté que estaba pintando y me dijo que ella siempre había querido pintar pero que no sabía, yo le dije “naah tú nomás pinta y ya, haz cochinero, lo que quieras” (pero en inglés) y al parecer se lo tomó muy en serio (no lo del cochinero, sino lo de pintar).
El último día que salimos me dijo que tenía algo para mí, y pues me regaló un cuadro que había pintado al que tituló “Every day is like Sunday” y una tarjeta. (pondría foto, pero el cuadro lo tengo en Tijuana)

Maeghan en el Coffe Pub
Regalo 3: Tuborgs are better than one
La cerveza favorita de Ryan es la Tuborg y con el tiempo se fue convirtiendo en la mía también. Un día fuimos a comprar “provisiones” a una tienda llamada The Beer Store y ahí vendían gorras muy cool de todas las marcas de cerveza. Yo le dije al Ryan que debería de comprarse la de Tuborg, que estaba bien chila y no se qué. Él solo dijo “yeah, pretty sweet, eh?” y ya nos fuimos.
Tiempo después, el día en que me iba a regresar a México, él me iba a dar raite al aeropuerto; cuando nos íbamos subiendo al carro, me dijo “awanta se me olvidó algo” y en eso sale con la gorra y me la avienta y ya me dice algo así como que “¿Te acuerdas? wacha, te la compré”. (pero en inglés)
El ya famoso Ryan patinando afuera de la casa
Esa es la gorra que me puse el domingo que se me ocurrió hacer este post.